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Feb
10

…trabajando con bebés y niños…

Cada vez que me contratan para hacer fotos de bebés y niños pequeños no puedo dejar de sentir un pelín de “miedo” (sí, una palabra rara rara para describirlo…). Ayer mismo hablaba con un buen amigo músico y me comentaba que en la música cuando se trata de tocar en vivo no hay segundas oportunidades y si bien en fotografía sí las hay, cuando uno se enfrenta a una situación en que tiene que fotografiar niños, a veces, esas segundas oportunidades tampoco están presentes.

Hacerle una foto a un bebé o un niño es siempre un reto y hay una serie de cosas que me gustaría comentar que a lo mejor les pueden ayudar cuando se trata de trabajar con ellos.

Si no te gustan los bebés/niños no hagas fotos de ellos. Los bebés y los niños son seres MUY sensibles (y maravillosos por cierto…) Ellos notan quienes los quieren y quienes no, quienes están estresados y quienes no, quienes están disfrutando de lo que hacen y quienes no (¿me siguen…?) Si llegamos a una sesión con bebés/niños y no la disfrutamos es mejor no hacer sesiones con niños. Ellos no la disfrutarán y nosotros tampoco… (no se si lo sabían pero me encantan los niños y es algo que no descubrí hasta que nació mi hija…)

La velocidad. Hay que siempre estar listo para hacer una foto en una sesión con niños pero nunca llevar prisas. Alguna vez leí que es mejor ponerse a hacer fotos lo antes posible para que no se cansen y si bien creo que es cierto que los bebés/niños se cansan/aburren fácilmente, personalmente prefiero tomarme las cosas con calma y si no he conocido al niño con anterioridad, dejarlo que se acostumbre a mi presencia y a la cámara. Supongo que es una forma de trabajar muy personal pero en mis sesiones jamás hay prisas…

Luz, luz. Cuando fotografío bebés lo suelo hacer en interiores en sus propias casas (…bebé/niño en estudio=niño aterrorizado)  Yo suelo usar mis flashes, ellos me permiten no preocuparme sobre las velocidades y los resultados son MUY buenos. Ahora, es importante mencionar dos cosas que a mi me ayudan mucho y que tal vez a ustedes les sirva conocer. Aunque trabajo con flashes, no suelo subir mis diafragmas de f2.8 y siempre procuro que en la habitación donde vaya a hacer la foto haya luz (aunque no me sirva para la foto por que la pierda con mi velocidad de obturación…) ¿Y por qué? Trabajar a f2.8 significa que mi flash no tiene que estar a plena potencia para exponer correctamente una escena lo que significa menor tiempo de reciclado. Y por otro lado, si en la habitación ya hay un poco de luz, el destello del flash le resultará menos molesto al bebé/niño (por que el flash está a baja potencia y por que su retina pasa de intensidades de luz más parecidas al dispararse el flash…¿me explico…?)

Rebota, rebota. El rebote es la base de casi todos mis trabajos con bebés y niños. La fuente de luz que genera un flash rebotado contra un techo/pared blanca es enorme y usar esta técnica te permite moverte mucho sin que cambie la exposición de una escena (esto no pasaría, por ejemplo, si tuviéramos un paraguas muy cerca al bebé/niño). Si tienen un techo o pared blanca a mano, no dejen de intentarlo.

Su posición. No sientes a un bebé que aun no lo puede hacer, si es todavía muy pequeño, pídele a la madre que lo tumbe sobre una superficie cómoda y haz la foto, por ejemplo, a la altura de su cabeza. No le pidas a los niños que hagan cosas con las que no creas que se sentirían cómodos ¿alguna vez viste a un niño en la vida real con el codo sobre un pedestal y la mano en la barbilla…? ¿o cogiendo una trompeta…? A los niños esas situaciones no suelen gustarles… (a mi tampoco…y a ti…?)

Tu posición: No dejes de moverte, tírate al suelo si hace falta, descálzate y súbete a sillas para un mejor ángulo (siempre pidiendo permiso…) canta, baila. Nunca dejes de moverte para lograr el encuadre que buscas (especialmente si usas ópticas fijas…) Y evita en lo posible pedir a los niños que sonrían, es mejor hacerlos reír…😉

Los padres. Que los padres estén cerca a ti. Tener a los padres cerca a la cámara hará que el bebé/niño mire a la cámara y, a veces, hasta sonría! Pidele a los padres con toda naturalidad que acerquen sus caras, por ejemplo, a tus hombros.

Reflejos: Busca que haya reflejos en los ojos, es completamente distinto ver un ojo que contiene un reflejo de uno que no lo tiene. Haz la prueba. Los reflejos que dan los techos rebotados pueden ser muy bonitos por el tamaño que tienen. Y si estás trabajando con luz natural búscalos también ya que además te servirán para que la cámara enfoque más fácilmente.

Ropa: Cómoda, cómoda, cómoda. No importa si es una pijama siempre y cuando sea cómoda…

Paciencia, mucha paciencia. No dejes de hacer fotos si ves que un bebé/niño se lo está pasando bien en la sesión, y deja de hacer fotos en el instante que detectes que deja de hacerlo…

Vaya tocho… ¿siguen ahí…? Bueno, aquí les dejo tres fotos de la última sesión para la que me contrataron. En esta oportunidad había que fotografiar en una misma sesión a un bebé y a un niño y como de costumbre, me lo pasé MUY bien! (y creo que ellas también…🙂 )

Canon 40d + EF50mm f1.4 a ISO 400 1/200 y f2.8 y Canon 40d + EF50mm f1.4 a ISO 200 1/200 y f2.8. Canon 430 EX + Canon 580EX disparados contra techo blanco con los Cybersync.


Canon 40d + EF28mm f1.8 a ISO 400 1/200 y f2.8. Canon 430 EX + Canon 580EX disparados contra techo blanco con los Cybersync.


Canon 40d + EF135mm f2L a ISO 200 1/200 y f2. Canon 430 EX + Canon 580EX disparados a través de paraguas traslúcidos con los disparadores Cybersync.

PD: Y antes de que lo olvide,algo muy importante: NUNCA publiques la foto de un niño sin el consentimiento de sus padres…


9 Responses to “…trabajando con bebés y niños…”


  1. 1 Antonio
    12 febrero 2010 a las 00:48

    Hola Javier

    Yo estudié música también hace ya tiempo, violonchello, además de lo típico de tocar la guitarra en grupos de colegas. Es verdad que cuando uno interpreta siente que lo hace una vez y no hay más que esa vez, sin segundas oportunidades. Pero como fotógrafo pienso que esto es aún más de este modo con la fotografía, aquí sí que no hay segundas oportunidades. Cuando el “momento” pasa pues pasó… Podrá haber otras sesiones, intentar repetir cierta toma peeeero el tiempo siempre nos la juega en nuestra contra, de ahí la importancia de la anticipación y estar atentos a todo lo que se menee. Es obvio que todo esto es así siempre que hablemos de fotografiar personas, no bodegones en estudio bajo condiciones de luz controladas.

    Es cierto, trabajar con niños es algo muy delicado. Sabes que llevo tres años, con este, haciendo orlas para un tipo que se dedica en exclusiva a esto. Sí, orlas, eso que tanta gente rechaza al momento por ser un retrato tan, tan, tan directo y que nos presenta en muchas ocasiones algo que no queremos ver de nosotros mismos pero que con los años se acaba apreciando debido a la cantidad de recuerdos que nos pueden llegar a evocar (una de las cosas mágicas de la fotografía). Este año empecé también a hacer fotos con niños de tres a cinco años. La rapidez en captar un gesto y el modo en que te has de acercar a ellos es verdaderamente sorprendente ¿Te imaginas hacer retratos de 70 niños en una mañana? Yo al principio creía que eso era algo imposible, pero comprobé que sí, que si uno es honesto en su intento de entablar ese mínimo de comunicación entonces se puede. Esta capacidad de hacer tantos niños en tan relativamente poco tiempo no se debe a que tenga mejores o peores dotes de fotógrafo-persona, sino a que los niños mantienen ante los objetivos de nuestras cámaras una inocencia que después se va perdiendo. Si el trabajo dependiese exclusivamente de mí y no de un “jefe” me gustaría tomarme más tiempo con cada pequeño, pero por desgracia esto no lo elijo yo así que debo ser muy intuitivo y respetuoso con cada niño. Un ejemplo de esto que digo acerca de la inocencia en la mirada de los niños: en diciembre tuve que fotografiar a 120 niños en una mañana y un rato de la tarde y además hacerles fotos de grupos de sus clases. En cambio ayer mismo con 40 niñas de 17 años de media tardé cinco horas, y se supone que son adultas. No sé si me explico…

    Saludos Javier, y a seguir ahí…

    • 14 febrero 2010 a las 22:36

      Hola Antonio

      El violonchelo! pues vaya instrumento para bonito! lo sigues tocando? espero que aun recuerdes como hacerlo por que me encantaría escucharlo. El amigo músico del que hablaba toca la guitarra y un instrumento que conocí cuando él me lo presentó, se llama la Zanfoña (o Zanfona…) un instrumento verdaderamente increíble.

      Cuanta razón tienes sobre cuando “pasa el momento” es imposible repetirlo, a mi se me han pasado ya tantos momentos que me he quedado con las ganas de fotografiar…pero sabes una cosa…cuando se trata de fotografiar a niños, casi siempre prefiero dejar pasar momentos importantes con tal de asegurarme que ellos se lo están pasando bien. No se si me explico… Ahora, cuando se trata de otro tipo de fotografía, está claro que así son las cosas. Tú eres un valiente que hace muchas bodas así que sabes muy bien lo que significa que se te pase un momento…

      Yo nunca he hecho orlas, alguna vez ya hablamos del tema…no te creas que no me llaman la atención, al contrario, me parecen un lindo recuerdo (aunque a veces confundo el nombre orla con el de esquela, terrible vamos…). A mi me parece un bonito recuerdo pero lamento que a veces con la fotografía suceda lo que sucede con la agricultura. Me refiero a que el trabajo duro lo hace alguien y lo cobra Carrefour (no se si entiendes mi ejemplo…) Me encantaría ver como se desarrolla un día de trabajo con orlas, calculo que hasta el más plantado se las ve canutas al enfrentarse a 120 niños y ya con 40 niñas de 17 años mejor ni hablamos, te entiendo perfectamente compañero.

      Por cierto, hace poco me acordé de ti por que me contrataron para hacer fotos de telas…te acuerdas ese trabajo que te pidieron en la época de cobertura…? shungo lo de las telas, mu´ shungo.

      Muchas gracias por pasarte por el blog y claro, mil gracias por dejarme un comentario y compartir tu experiencia conmigo y con los que se pasan por aquí.

      Un fuerte abrazo Antonio!

  2. 3 Antonio
    15 febrero 2010 a las 11:38

    Caaaaaaaraaajo, las telas… Todavía recuerdo cuando llegué a clase preguntándoos a todos si debía aceptar el trabajo y cómo lo habríais planteado vosotros. El pofesor me desaconsejó hacer el encargo, pero es obvio que no le iba a hacer caso. Ese día jugaba con ventaja. Me explico: el trabajo ya estaba realizado sólo que quería saber qué opinaba el profesor. Menos mal que le pregunté después de hacer las fotos porque si no me habría desanimado… aunque todos me decíais que sí que eso era dinerito. Todavía recuerdo la risa que me entró cuando tdos decíais que sí y que leuritos pa’lante y el profesor que no que era muy arriesgado porque había que hacerlo con diapositivas disparando tres pruebas a saltos de un paso de diafragma en cada tela, y etc, etc, etc,… En lo de las diapositivas no le quito la razón pero ese tipo de curros son de presupuestos bien altos y el cliente debe aceptar y sobre todo entender que ha de pagar por ello

    El trabajo salió tan bien que me volvieron a llamar de nuevo para hacer más catálogos. En sí el trabajo es como tú bien dices: “mu shungo” y solucionarlo me llevó más de un quebradero de cabeza que me sirvió para aprender muchísimo. Sencillamente hice lo que se supone que había que hacer, prepararme bien y estudiar las fotos con la cabeza antes de apretar el disparador.

    Saludos

    • 16 febrero 2010 a las 22:06

      Pues mira, algún día me contarás con calma eso de las diapositivas y los pasos de diafragma, me encantaría saber exactamente como trabajaste ese tema. Mejor empezar temprano (tipo 7 de la tarde…) para que nos de el tiempo…
      Un abrazo Antonio, que bueno verte por aquí.

  3. 5 Helena
    15 febrero 2010 a las 21:52

    Bueno,bueno,bueno…yo creo que esta conversación tan interesante se merece que quedemos ya para seguirla y ampliarla. Le iremos diciendo a Damiano que aparque su auto en Los Pirineos para que baje andando a Sevilla (Javier, Damiano aparca su coche en tantos países distintos que luego no se acuerda dónde lo dejó). Cómo no acordarme del día de las telas, aquello fue épico. Un beso enorme a los dos.

    • 16 febrero 2010 a las 22:08

      Hay querida Helena, tiempo que no te veía por aquí, tengo tantas ganas de verlos. Si Damiano se apuntara sería una maravilla, espero que encuentre su coche y si no que se venga en bici aunque con cuidado por el tema de la lluvia. Hace falta YA sentarnos a recordar esos días.
      Un beso MUUUUY grande!


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